La historia de la Otorrinolaringología en Paraguay está íntimamente ligada al desarrollo de la Facultad de Ciencias Médicas, que reabrió sus puertas en 1918. En sus inicios, esta especialidad no existía como cátedra independiente, sino que formaba parte de la asignatura de Oftalmología, a cargo del Prof. Dr. Silvio Lofruscio, quien también era jefe de servicio hospitalario. En esa época, la práctica de la Otorrinolaringología no estaba restringida a especialistas, sino que era ejercida por médicos de distintas ramas, según la tradición médica de aquel tiempo.
Uno de los pioneros más destacados fue el Dr. Jovino Mernes,
quien ya en 1915 asumía responsabilidades en el Hospital Nacional de San
Vicente de Paul, siendo designado jefe de sala de medicina y del servicio anexo
de Oftalmología y Otorrinolaringología. Esta situación reflejaba la formación
médica que muchos profesionales paraguayos recibían en el extranjero, donde
ambas especialidades solían enseñarse de forma conjunta.
En 1926, el Consejo de la Facultad resolvió que ningún
profesor dictara más de una cátedra, lo que llevó a una reorganización interna.
La separación formal entre Oftalmología y Otorrinolaringología se concretó en
1927, bajo el decanato del Dr. Víctor Idoyaga. Fue entonces cuando se creó
oficialmente la Clínica de Otorrinolaringología como materia independiente,
siendo nombrado como primer profesor el Dr. Nicolás Chiriani, acompañado por el
Dr. Crispín Insaurralde como jefe de clínica.
Al principio, la enseñanza se realizaba en condiciones muy
precarias, compartiendo espacios con la oftalmología. Sin embargo, esta
situación cambió progresivamente. Bajo el decanato del Dr. Luis E. Migone, se
le otorgó un local independiente fuera del predio hospitalario, hasta que
finalmente, en 1955, se inauguró el pabellón actual dentro del Hospital de
Clínicas. Este fue un paso crucial para consolidar la cátedra como una
especialidad con identidad propia, respetada dentro del ámbito académico.
El Dr. Crispín Insaurralde, formado en Montevideo, tuvo un
rol clave en este proceso. Se preocupó por las necesidades médicas de la
población más vulnerable, especialmente de quienes provenían de zonas rurales
con enfermedades tropicales y escasos recursos. Ante esta realidad, propuso la
creación de un instituto especializado, aunque no logró concretarlo por falta
de apoyo. Como parte de su legado, fundó en 1938 la Sociedad de Oftalmología y
Otorrinolaringología del Paraguay y editó la revista “Anales de Oftalmología y
Otorrinolaringología del Paraguay”, marcando un hito en la difusión científica
de la especialidad.
Así, la Otorrinolaringología pasó de ser una disciplina
secundaria a ocupar un lugar central en la formación médica del país, gracias
al esfuerzo de docentes y profesionales comprometidos con su desarrollo.












